"Las cerezas sabían mejor después de la temporada, cuando ella las sacaba de su congelador mágico y me las ofrecía entre sus dedos blancos y fríos".

Adiós


Trató de limpiar la mancha de café de su pantalón gris.

Ella se limitó a darle un beso de despedida.

El portazo sonó a soledad.



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