Él se asoma, tímido. La estancia está vacía, salvo por una mesa blanca y una lámpara de pie que ilumina únicamente la mitad de la habitación. Un funcionario sentado a la mesa le hace un gesto, invitándole a pasar.
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¿Puedo ayudarle en algo?
- Sí, bueno… Quería entrar en el Mundo.El funcionario abre un cajón, extrae un papel y un bolígrafo y se los tiende.
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Debe rellenar este formulario, y se enviará su solicitud.Él, confuso, toma el papel y lo mira. Es algo así como un test, con opciones a elegir y cuadritos para marcar con equis.
Hombre, mujer; hetero, homo, bi, trans, … Alto, bajo, obeso, delgado, … Blanco, negro, rojo, amarillo, verde,… Católico, protestante, judío, musulmán, budista, panteísta, ateo,… Ciencias, letras. Drama, comedia, terror, suspense,... Playa, montaña,… Pobre, rico, mileurista,… Café solo, cortado, capuccino,… Dibujos animados, documentales, periódicos sensacionalistas, COPE,… Rock, pop, jazz, reggae, metal,… Zurdo, diestro, ambas. Reloj analógico, digital; de pared, de pulsera, de bolsillo,… De derechas, de izquierdas,… A la cara, por teléfono,… Vino o cerveza, sidra o champagne,… Freak, emo, cani, hippie, bakala,…
Deja de leer y empieza a responder a las preguntas. La lista es interminable.
Al cabo de unos minutos, el funcionario le interrumpe.
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Disculpe, pero creo que lo está haciendo mal.
- ¿Cómo dice?
- Verá, sus respuestas son incompatibles.
- Espere un momento, no lo entiendo, ¿incompatibles?
- Si responde esto aquí, en esta otra deberá señalar esta opción.
- Pero, ¿por qué?
- Así es como se hace…
- ¿Me está diciendo que hay una especie de modelos, de paradigmas preestablecidos para contestar a estas preguntas?
- Exacto.
- Pero entonces… ¡En el Mundo son como rebanadas de pan de molde! Todos iguales, con las mismas características… Habrá, a lo sumo, diez clases de personas. Y yo no pertenezco a ninguno de estos grupos.
- Para acceder al Mundo es necesario cumplir con los requisitos de una de las clases –asiente el funcionario –.
Entonces le destinarán con aquellos que sean como usted. Y ahora, rellene el formulario correctamente.El funcionario le ofrece otro papel, pero él lo rechaza con un gesto y deja el bolígrafo sobre la mesa.
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¿Deberé mentir, fingir que soy quien no soy y amoldarme a las reglas de una sociedad que fingirá tanto como yo?El funcionario le guiña un ojo y sonríe, contento de que al fin lo haya entendido. Insiste de nuevo con el papel que tiene en la mano.
- ¿Sabe una cosa? –comenta él, entre sorprendido y decepcionado, mientras se pone en pie
–. Creo que prefiero regresar al Olvido, su Mundo no es para mí. Buenas tardes.